La forma cambiante del verano
Los veranos ya no se comportan como antes. El equilibrio entre sol y lluvia que moldeó nuestros jardines durante generaciones se está deteriorando, reemplazado por períodos de sequía más prolongados y un calor más intenso. El suelo se endurece, la humedad desaparece rápidamente e incluso las plantas más arraigadas comienzan a mostrar signos de estrés. Las rosas, a pesar de su gracia y vigor, no son la excepción. Pero mientras el clima cambia, también podemos adaptar nuestro enfoque, cuidando nuestras plantas con mayor atención e intención.
Por qué regar es más importante que nunca
Durante las olas de calor, las rosas pierden humedad rápidamente. Sus flores pueden marchitarse, las hojas pueden opacarse o curvarse, y su crecimiento puede ralentizarse. La tierra que las rodea puede secarse rápidamente, especialmente si está expuesta, es arenosa o poco profunda. Un buen riego ayuda a que su rosal se mantenga fuerte ante estas adversidades. Refresca las raíces, alivia el estrés y permite que la planta siga creciendo incluso en condiciones difíciles. Para las rosas plantadas este año, es especialmente importante. Sus raíces aún se están desarrollando y aún no pueden acceder al agua contenida en las profundidades del suelo.
Saber cuándo regar
En climas cálidos, las rosas necesitan un riego regular y profundo. Para las rosas recién plantadas, esto puede significar cada dos días. Para las rosas ya establecidas, una o dos veces por semana puede ser suficiente si el riego es abundante y la tierra está bien cubierta con mantillo. Pero no se trata de horarios rígidos. La mejor manera de saber cuándo regar es revisar la tierra. SIEMPRE DEBE VERSE HÚMEDA. Si la tierra se siente seca, es hora de regar. Y no se deje engañar por una lluvia repentina de verano. A menudo no llega a las raíces. Observe su rosal para detectar señales. Flores marchitas, tallos caídos o follaje descolorido son señales de que necesita más agua.
Regar de la manera correcta
La clave para regar bien es aplicar el agua lenta, profunda y directamente a las raíces. Esto ayuda al rosal a aprovecharla al máximo y reduce el desperdicio. Riega siempre desde la base. Evita mojar las hojas y las flores, ya que esto puede provocar enfermedades, especialmente en condiciones cálidas y tranquilas. Usa una regadera o una manguera con un chorro suave. Un flujo lento evita que la tierra se arrastre y da tiempo a que el agua se absorba. Si el agua empieza a escurrir, detente y deja que se absorba. Luego vuelve a empezar. Intenta dar a cada rosal unos 5 litros por riego, o más si la planta es grande o el suelo drena bien.
Compost: tu mejor aliado cuando hace calor
El acolchado es esencial en verano. Una capa de compost , estiércol bien descompuesto, mantillo o corteza alrededor de la base del rosal mantiene la tierra fresca y ralentiza la evaporación. Actúa como una manta protectora, ayudando a la tierra a retener la humedad durante más tiempo. Aplique una capa de unos 5-7 cm de grosor, dejando un poco de espacio alrededor del tallo para evitar la pudrición. No solo conservará agua, sino que también enriquecerá la tierra y eliminará las malas hierbas.
Rosas en macetas
Las rosas en macetas son más vulnerables al calor y al aire seco. Sus raíces ocupan poco espacio y el compost se seca rápidamente, especialmente con el sol o el viento. Revísalas a diario. En climas muy cálidos, podrían necesitar riego por la mañana y por la noche. Riega abundantemente. Deja que el agua escurra hasta que veas que drena por la base. Evita que el compost se seque por completo, especialmente con mezclas sin turba, ya que puede ser difícil volver a humedecerlas.
Vigila de cerca las señales de estrés. Hojas rizadas, flores marchitas o un crecimiento atrofiado pueden indicar falta de agua. Por otro lado, un olor a humedad o un compost constantemente húmedo podrían indicar exceso de agua.
Si es posible, evite usar macetas negras a pleno sol. Absorben el calor rápidamente y pueden provocar que las raíces se sobrecalienten y se sequen más rápido. Los recipientes claros o reflectantes son mejores en condiciones de calor. Como alternativa, agrupe las macetas o colóquelas a la sombra parcial de las plantas más altas para mantener las temperaturas más bajas y reducir la pérdida de agua.
Una rutina reflexiva para rosas prósperas
En pleno verano, tus rosas te buscan. No por un cuidado excesivo, sino por constancia y dedicación. Con un poco de rutina y atención, puedes ayudarlas a mantenerse fuertes, sanas y hermosas, sin importar lo seco que esté el clima.
Esta nota fue sacada de la página de DAVID AUTIN: https://www.davidaustinroses.co.uk/blogs/rose-care/how-to-water-well-roses-in-a-thirstier-world
